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Aceptación VS. Resignación

mujer sentada en un atardecer en contraluz

Por Nathalie Sierra Gaviria / Psicóloga de sinobesidad.net

 “La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar”.

 El proceso de convertirse en persona

Carl Rogers

Lo primero que debemos tener claro es que la aceptación y la resinación no son sinónimos, por el contrario, son muy distintos y ya lo vamos a entender mejor. La aceptación, por su parte, es ver la realidad tal como es.

Un ejemplo: si hay algo en tu cuerpo o en tu cotidianidad que no te gusta, no debes pelear con ello, porque lo único que traería para tu vida serian emociones, sentimientos y conflicto, que solo van a dejar sufrimiento innecesario.

Y sí, la aceptación tampoco es ver las cosas como nos gustarían que fueran, ese ya es otro paso. Porque aceptar no hará cambios en esa situación inmediatamente, pero lo que si podrá hacer es que cambiará la actitud con la cual nos relacionamos frente a esa realidad. ¡Esto sí que hace la diferencia!

Cuando decido no causarme daño innecesario con los pensamientos que tengo frente a mi cuerpo y la situación, vamos a adoptar una postura de apertura para el cambio; esta apertura tiene la paz inmersa, ¡sí! Lo leíste bien, la paz.

¿Qué tiene que ver la paz en este proceso?

Pues tiene todo que ver, porque cuando analizamos la realidad desde una claridad mental guiada por la paz, hacia nuestro interior y exterior, vamos a estar empoderados y tomaremos mejores decisiones.

 La resignación por otra parte nos cierra posibilidades, porque nos distorsiona la realidad para que la veamos imposible de afrontar. Entonces, esa característica de tu cuerpo o esa situación en tu cotidianidad serán una gran muralla que no se podrá cruzar. En otras palabras, la aceptación es un punto de arranque para el cambio y la resignación un callejón sin salida.

Les cuento que hay cuatro (4) opciones ante situaciones que no nos gustan. Las voy a enmarcar en un ejemplo muy común:


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Vamos al médico y nos damos cuenta de que tenemos un sobrepeso de 20 kg, vemos reflejado en el espejo una papada, brazos y piernas grandes, una gran cadera y un abdomen que sobresale. Además, de otras molestias…

—La primera opción es la negación, un mecanismo de defensa que nuestro cerebro utiliza para situaciones que él cree que no vamos a poder manejar. Por lo tanto, nos ponemos una venda en los ojos y pensamos que igual no es mucho peso, que las molestias que tenemos pueden tener origen en otra causa que no es el peso y que no es un problema tan grave.

—La segunda opción es la resignación, en este punto, vamos a poder observar que habrá pensamientos o palabras dirigidas hacia…

“Así somos todos en mi familia, fijo es hereditario. Además, yo ya lo he intentado todo y para mí es muy difícil dejar la comida que me gusta porque es mi único vicio. Yo ya estoy muy viejo/a para andar cambiando hábitos”.

Aunque podemos ver que ya no hay negación, si hay pensamientos que no nos dejan avanzar hacia el cambio y nos restan poder en nuestras acciones.

—La tercera opción es tomar acción desde la NO aceptación, es aquí donde podemos evidenciar los insultos hacia la situación (mi cuerpo), me peleo contra esto:

“Estoy horrible, como dejé que esto llegara hasta este punto, parezco un/a cerdo/a, debo quitarme este peso de encima ya mismo con lo que sea”.

En esta opción se puede ver el pensamiento mágico en la obesidad, donde creemos que cualquier método quirúrgico, no quirúrgico, pastillas, dietas restrictivas, ejercicio extremo,  quemadores, masajes, etc. Nos podrá quitar el problema de encima. Es fácil ver la salida más rápida, en la cual comprometemos nuestra salud integral.

—La cuarta y última opción es tomar acción desde la aceptación. La primera parte, es aceptar la realidad de los 20 kg de sobrepeso, sin generar pensamientos abrumadores que no harán ningún cambio, sino que por el contrario me van a generar más malestar.

En esta opción, tendremos mayor consciencia de que queremos un cambio, pero que represente el amor propio y genuino que le tenemos a nuestro cuerpo. Por eso nos vamos a realizar varias preguntas:

¿Qué puedo aprender de esta experiencia?

 ¿Qué es lo más sano y amoroso que puedo hacer para disminuir el sobrepeso y mejorar mi salud?

 ¿Quién podría ayudarme en este proceso?

 ¿Cómo puedo mejorar mi alimentación y seguir comiendo rico?

 ¿Cuál sería una actividad placentera para mover mi cuerpo?

Siendo sinceros con nosotros mismos, cuál de las anteriores opciones ¿es más funcional? ¿cuál es más sana? ¿cuál traerá una transformación genuina? Ya para finalizar, por favor no olvidemos que los problemas son para resolverse y no para sufrirse, sufrir es opcional y no ayudará a acelerar el proceso de cambio, sino que puede bloquearlo.

Así como sufrir es opcional, enojarse con la situación tampoco hará que desaparezca y lo que, si hará, es que transites por esa situación con emociones negativas y posiblemente, te harán tomar decisiones a la ligera.

Esto era lo que les tenía preparado para hoy, espero que les haya gustado y que les sirva en algún sentido en su transitar por esta vida.

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